He so�ado q la dependienta del ultramarinos de la esquina de mi calle montaba una especie de terapia de grupo improvisada para los 3 tipos mas desintegrados del barrio. No lo hacia mal pq conseguia q escupiese todos mis demonios.
Siento admiracion por este tipo de personas q aun a pesar de haber recibido abusos sexuales por parte de personajes tan sordidos e inquietantes como Ronald McDonald han conseguido aislar ese recuerdo en su mente y afrontan la vida con alegria, tratando de disfrutar dia a dia, siempre con una sonrisa en sus labios.
No hay comentarios:
Publicar un comentario